Evangelio según san Marcos (16,15-20)
26 de abril San Isidoro de Sevilla Miércoles II de Pascua
Evangelio de hoy Miércoles II de Pascua En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: «Tanto amó Dios al mundo que …
Evangelio de hoy Miércoles II de Pascua En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: «Tanto amó Dios al mundo que …
ZENIT- Ciudad del Vaticano. – La misericordia es un “verdadero modo de conocimiento”, ha asegurado el papa Francisco en el Regina Coeli del 23 de abril de 2017, Domingo de la divina misericordia: abre “la puerta del espíritu” y la “puerta del corazón”.
“Sabemos que le conocemos a través de diferentes formas: los sentidos, la intuición, la razón… Lo podemos conocer también a través de la experiencia de la misericordia” ha declarado el papa en la introducción de la oración mariana en la plaza San Pedro, en el segundo domingo de Pascua.
Carta semanal del Sr. Cardenal Arzobispo de Valencia
Queridos hermanos: ¡Avivad vuestra esperanza! No todo acaba con la losa del sepulcro. Ni siquiera lo último es la maravilla de amor, tan grande, humilde e insuperable de la pasión y muerte de Jesús. Otra realidad lo llena todo y lo inunda, a su vez, de luz: es, nada menos, la resurrección de Jesús, que, desbordante de dicha, la Iglesia celebra como la mayor de sus solemnidades. Este es el mayor acontecimiento de la historia de la salvación, e incluso de la historia de la humanidad, puesto que da sentido definitivo al mundo.
La JMF se realizará del 21 al 26 de agosto de 2018 en Dublín, Irlanda, sobre el tema “El Evangelio de la Familia: alegría para el mundo”
(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 30 Mar. 2017).- Publicamos a continuación la carta que el santo padre Francisco ha enviado al prefecto del dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, cardenal Kevin Farrell, teniendo en vista la preparación del IX Encuentro Mundial de las Familias.
Este evento se realizará del 21 al 26 de agosto de 2018 en Dublín, Irlanda, sobre el tema “El Evangelio de la Familia: alegría para el mundo”.
Al Venerado Hermano el cardenal Kevin Farrell, prefecto del dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida Al final del VIII Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en Filadelfia en septiembre de 2015, anuncié que el encuentro sucesivo con las familias católicas de todo el mundo tendría lugar en Dublín.
Estamos en los primeros meses del año en que se va celebrar un Sínodo de los Obispos que se ocupará ante todo de los Jóvenes, gran preocupación de la Iglesia. Lo tienen muy difícil los jóvenes. Con frecuencia nos quejamos de ellos o les echamos en cara muchas cosas. Pero, DE VERDAD, son buenos, con un buen fondo, con grandes anhelos en su corazón, un corazón grande; no son, ni mucho menos, unos descerebrados; desean ser felices, quieren la paz; en el fondo buscan “algo más” que la “movida o el botellón”, que no les llena –¡cómo les va a llenar!–; buscan ser queridos, no condenados, comprendidos. ¡Cómo los comprendió el Papa Juan Pablo II y Benedicto XVI y comprende y quiere Francisco,
En este cuarto domingo de Cuaresma escucharemos el Evangelio de aquel ciego a quien Cristo regaló la luz. Luz es verdad, pasión y hermosura; vida palpitante en amor; sinceridad y transparencia; alma y espíritu atraídos por la Altura; pureza. Tinieblas significa lo contrario. No hay otra luz que la que viene de su fuente: Dios; no hay otra luz que el que viene de junto al Padre Jesucristo, luz del mundo, que cura y disipa toda ceguera y oscuridad, luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo, quien se encuentra con El y le sigue es liberado de la ceguera de la ignorancia y de la incredulidad, no camina en tinieblas, sino como hijo de la luz en toda bondad, justicia y verdad. Cuando el ciego se encontró con Jesús cambió de raíz. Toda su vida se iluminó.