13 de octubre. Sábado de la XXVII semana del Tiempo Ordinario. San Eduardo

octubre 13, 2018

Ermita de Campolivar

  • 19:00 Misa del Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario

Templo de las Carmelitas

  • 20:00 Misa del Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (3,22-29):

La Escritura presenta al mundo entero prisionero del pecado, para que lo prometido se dé por la fe en Jesucristo a todo el que cree. Antes de que llegara la fe estábamos prisioneros, custodiados por la ley, esperando que la fe se revelase. Así, la ley fue nuestro pedagogo hasta que llegara Cristo y Dios nos justificara por la fe. Una vez que la fe ha llegado, ya no estarnos sometidos al pedagogo, porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo os habéis vestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y, si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos de la promesa.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,2-3.4-5.6-7

R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.

Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,27-28):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las gentes, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.»
Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»

Palabra del Seño

San Eduardo III (Eduardo el Confesor)

Eduardo el Confesor fue rey de Inglaterra entre 1045 y 1066. Los primeros impulsos en pro de su canonización se tomaron en el reinado de Enrique II de Inglaterra. Bajo el amparo de Enrique, el Prior Osberto de Clare inició una campaña de difusión de la imagen de Eduardo como un hombre santo. El Papa Alejandro III oficiará la canonización del antiguo rey en 1161. En 1163 se trasladaron los restos del rey santo a la Abadía de Westminster. En aquella época, los santos se dividían en dos clases: “mártires”, si morían de muerte violenta, y “confesores” si lo hacían de muerte natural. Por esta razón, el rey Eduardo es conocido desde entonces bajo el nombre de Eduardo el Confesor. Posteriormente, la Iglesia Católica lo nombró Santo Patrón de los reyes, matrimonios problemáticos y mujeres separadas. Se da la circunstancia que hasta 1348 fue también el Patrón de Inglaterra, fecha en que fue sustituido por San Jorge.