12 de mayo. Sábado de la VI semana de Pascua

Ermita del Campolivar

  • 19:00 Misa de la Ascensión del Señor

Templo de las Carmelitas

  • 12:00 Misa de Primeras Comuniones. Sufragio Francisco Montagud Mulet.
  • 19:30 Rosario
  • 20:00 Misa de la Ascensión del Señor

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18,23-28):

Pasado algún tiempo en Antioquía, Pablo marchó y recorrió sucesivamente Galacia y Frigia, animando a los discípulos.
Llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras. Lo habían instruido en el camino del Señor y exponía con entusiasmo y exactitud lo referente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan.
Apolo, pues, se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Áquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el camino de Dios. Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Una vez llegado, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 46,2-18-9.10

R/. Dios es el rey del mundo

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,23b-28):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

Palabra del Señor

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Una verdadera madre no sabe ignorar las necesidades de sus hijos.
Cada uno de nosotros podrá hacer una inmensa lista de peticiones, pero lo importante no es sólo el hecho de hacer la lista sino la actitud con la que se hace.
La actitud deberá estar llena de confianza como la de un niño que levanta su pequeña voz hacia su madre. Esto se hace con sencillez y espontaneidad manteniendo una verdadera relación entre la persona que habla y la que escucha.
La esperanza jugará un papel importante para saber esperar lo que se pide en el momento justo. Se trata de recordar el tesoro de la filiación adoptiva que hemos recibido de Dios. Puede ser que Él sepa exactamente lo que nos hace falta, pero el hecho de pedírselo provoca en nosotros el recuerdo de que nos ama sin medidas. La confianza que surge en nosotros se convierte y transforma en una seguridad. Así, podremos ser conscientes de que Dios no se atreve a poner medidas en su generosidad.