Sábado de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario

Ermita de Campolivar

  • 18:30 Rosario
  • 19:00 Misa

Templo Carmelitas

  • 19:30 Rosario
  • 20:00 Misa

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 15-23

Hermanos:

Habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyente, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.

Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

Salmo de hoy

Salmo 8, 2-3a. 4-5. 6-7a R/. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza. R/.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él? R/.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 8-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios.

Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.

Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».

Reflexión del Evangelio de hoy

Camino de Jerusalén instruye a sus discípulos

En el Evangelio de San Lucas, Jesús va enseñando a sus discípulos un modo nuevo de ser y de vivir, como hombres de Evangelio.

Jesús instruye a los suyos sobre realidades bien concretas:

1.- La toma de partido por Jesús con valentía ante los hombres. Esa actitud valiente garantiza el apoyo incondicional de Jesús.

2.- Resalta un pecado grave cuando alguien blasfeme contra el Espíritu Santo, más incluso de hablar contra el mismo Hijo del Hombre.

3.- Anuncia también la persecución por el nombre de Jesús, exhortando a la calma y a la confianza en el momento de la defensa en la sinagoga, ante magistrados y autoridades. Será en mismo Espíritu Santo quien enseñará a los discípulos lo que tendrán que decir.

Nosotros también hoy escuchamos Jesús como nuestro maestro

En una sociedad secularizada, como la nuestra, tomar partido por Jesús puede entenderse como no ocultar nuestra condición de creyentes ante los demás sin ningún tipo de complejos. No se trata simplemente de ser fieles a nuestras costumbres y tradiciones religiosas, sino a planteamientos de más calado a la hora de vivir con rectitud, buscando siempre la verdad, el bien y la justicia en nuestra forma de ser y de actuar, recordando que no siempre lo legal o lo bien visto por la sociedad se corresponde con lo realmente evangélico. Así fue la actuación de los discípulos después de la resurrección del Señor, sabiendo que hay que obedecer antes a Dios que los hombres.

Jesús pone también en guardia a los suyos ante el pecado imperdonable de blasfemia contra el Espíritu Santo. Denuncia la actitud deliberada y consciente de quienes se cierran con obstinación a la verdad y a la acción de Dios. Un Espíritu que sale a la defensa de los perseguidos por el nombre de Jesús.

«He oído hablar de vuestra fe en Cristo»

El mismo deseo de instruir a las comunidades mueve a San Pablo cuando escribe con solicitud a las diferentes Iglesias por él fundadas.

San Pablo alaba en esta ocasión a la Comunidad de Éfeso por su fe y da gracias a Dios por ellos. La fe de los cristianos se traduce en el amor a todo el pueblo santo de Dios. San Pablo les tiene muy presentes en su oración a todos y a cada uno.  Pide para esta Comunidad de creyentes espíritu de sabiduría y revelación para que entren en el misterio de Dios, reconociendo a Jesucristo muerto, resucitado y sentado a su derecha. Un Cristo Resucitado que es Cabeza de la Iglesia. Cristo y la Iglesia, íntimamente unidos, forman un solo cuerpo.

Pidamos nosotros al Señor que nos de la fuerza de su Espíritu para seguir creciendo en la fe y dando testimonio con nuestro amor al pueblo santo de Dios y a toda la humanidad.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P