Celebración histórica de la Virgen de los Desamparados

mayo 10, 2020

Celabración historíca de la Virgen de los Desamparados

El cardenal Cañizares pide a los valencianos celebrar el día de la Virgen como “una gran fiesta, pese al dolor” y salir a nuestros balcones para decirle “¡Vixca la Mare de Déu!”
Propone lanzarle vítores este domingo desde nuestras casas, a las doce de la mañana, hora del Ángelus, y a las seis de la tarde, hora de la habitual procesión

ARCHIDIÓCESIS DE VALENCIA, 7 MAY.- El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, invita en su carta de esta semana a celebrar el día de la Virgen de los Desamparados como “una gran fiesta”, con todo “nuestro fervor y amor, con reduplicada devoción” aunque este año “desgraciadamente, tenga que ser de otra manera la fiesta-memoria de Nuestra Señora, Mare de Déu i dels Desamparats, nuestra queridísima Patrona, jamás olvidada”.
Por ello, el Arzobispo anima a todos los valencianos, el próximo domingo, 10 de mayo, a lanzarle vítores desde nuestros hogares, y propone “desde nuestros balcones y ventanas, gritarle a corazón abierto el tradicional e ininterrumpido “¡Vixca la Mare de Déu! Tots a una veu”.

Así, aunque no podamos aclamar este año a la Mare de Déu en su traslado a la Catedral o durante la procesión, “sería bonito y cargado de emoción que, desde los balcones de nuestras casas, salgamos todos a las doce de la mañana, hora del Ángelus, y a las seis de la tarde, hora de la procesión, a decir con toda la fuerza un grito y clamor unánime: “¡Valencians, tots a una veu: Vixca la Mare de Déu!”.

Igualmente, el cardenal Cañizares pide seguir por televisión la misa de las 10:30 horas que acogerá la Basílica a puerta cerrada y que retransmitirá La Ocho TV dado que “tampoco podremos estar en la plaza de la Virgen durante la Missa d´Infants”, debido al actual estado de alarma por la pandemia.

Según afirma el Arzobispo, el día 10 de mayo “es, para todos nosotros valencianos, día de alegría y de fiesta, aun manteniendo el dolor” y anima a “que ese día le hablemos a la Virgen, le recemos e invoquemos, le llevemos las flores de nuestra plegaria y de las buenas obras de caridad y justicia, le digamos los mismos piropos que diríamos otro año en este día” y la recordemos “con alegría en lo más vivo y hondo de nuestro corazón de hijos, como el domingo pasado, el día de la Madre, recordábamos con tanto gozo, gratitud y cariño a nuestras queridísimas madres que nos gestaron, alimentaron y educaron en la tierra, que aunque no fuese físicamente, porque no pudimos, las rodeábamos de abrazos y besos”.

Para el próximo domingo, el Cardenal hace, igualmente, una recomendación a todas las familias para que se reúnan “en el silencio de sus hogares” y recen juntos el Santo Rosario, para que “digáis con todo vuestro inmenso cariño y devoción el Ave María, y lo ofrezcáis por el cese y liberación de la pandemia, por sus víctimas y en especial por los que han muerto y por sus familias, por los que tanto están ayudando en estos momentos, particularmente, los sanitarios, por las autoridades, por los sacerdotes, por los que nadie se acuerda y por las intenciones del Papa, y que hagáis vuestras sus palabras que dirige en su hermosa oración a María en la pandemia: ´Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas, que estamos en la prueba, y libéranos de todo pecado, oh Virgen gloriosa y bendita`”.

El Arzobispo envía un mensaje de esperanza “porque Ella siempre nos ampara y está atenta a nuestras necesidades”, y “tampoco ahora, en la pandemia del coronavirus, nos abandona, sobre todo a quienes han padecido la muerte de seres queridos o sufrido la enfermedad, con quienes me siento a su lado, muy unido”. “Germans i germanes, és un gran motiu de consol el saber, per la nostra fe, que la Verge està sempre atenta a les nostres necessitats, per grans i xicotetes que siguen. Nos dona una especial confiança que tenim una Mare que ens vigila desde el cel, protegint-nos contra els riscs i els perills…¡que sempre nos ampara!”.