16 de octubre. Martes de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario. Santa Margarita María de Alacoque

octubre 16, 2018

Ermita del Salvador

  • 17:30 18:30 Inicio de Curso de la Catequesis de Primera Comunión
  • 19:30 Rosario
  • 20:00 Misa

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (5,1-6):

Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud. Mirad lo que os digo yo, Pablo: si os circuncidáis, Cristo no os servirá de nada. Lo afirmo de nuevo: el que se circuncida tiene el deber de observar la ley entera. Los que buscáis la justificación por la ley habéis roto con Cristo, habéis caído fuera del ámbito de la gracia. Para nosotros, la esperanza de la justificación que aguardamos es obra del Espiritu, por medio de la fe, pues, en Cristo Jesús, da lo mismo estar circuncidado o no estarlo; lo único que cuenta es una fe activa en la práctica del amor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,41.43.44.45.47.48

R/. Señor, que me alcance tu favor

Señor, que me alcance tu favor,
tu salvación según tu promesa. R/.

No quites de mi boca las palabras sinceras,
porque yo espero en tus mandamientos. R/.

Cumpliré sin cesar tu voluntad,
por siempre jamás. R/.

Andaré por un camino ancho,
buscando tus decretos. R/.

Serán mi delicia tus mandatos,
que tanto amo. R/.

Levantaré mis manos hacia ti
recitando tus mandatos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,37-41):

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.»

Palabra del Señor

Santa Margarita María de Alacoque

De Alfa y Omega

Margarita tuvo siempre un gran amor por el Santísimo Sacramento. Siendo joven, sus padres le animaban a salir con los amigos pero con 25 años entró en el monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial. Dos años después tuvo una visión en la que Jesús le mostró su Sagrado Corazón. La monja sufrió mucho por la incomprensión de los que le rodeaban ante las visiones. Antes de morir pudo ver difundida la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Margarita de Alacoque nació el 22 de julio de 1647, siendo bautizada tres días después. Era la quinta de los siete hijos de Claude Alacoque y Philiberte Lamy.

El padre de Margarita murió pronto y ella tuvo que irse internada con las clarisas. Fue allí donde comenzó una vida de ofrecimiento a Dios y llena de sufrimientos. Sufriendo ella entendía mejor a «Aquel que ha sufrido por nosotros», reconocía.

Siendo todavía una adolescente se quedó paralizada de cintura para abajo. Se curó milagrosamente poco después por intercesión de la Virgen. Ella siempre confesó un cuidado especial de María. «La Santísima Virgen tuvo siempre grandísimo cuidado de mí; yo recurría a Ella en todas mis necesidades y me salvaba de grandísimos peligros…»

Por eso, cuando con 25 años entró en el monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial, se añadió el nombre de María. Dos años después de entrar sor Margarita María, estando recogida en adoración ante el Santísimo Sacramento, tuvo una visión de Jesucristo. Estas visiones se repetirían todos los primeros viernes de mes a lo largo de dos años.

Una de las visiones más importantes tuvo lugar durante la octava del Corpus Christi de 1675. En aquella ocasión Jesús se le manifestó con el corazón abierto, rodeado de llamas y espinas y con una herida abierta de la que brotaba sangre y de la que salía una cruz. «He aquí el Corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud», le dijo Cristo.

Durante los primeros años tras las visiones, sor Margarita María fue incomprendida y criticada pero en sus últimos años de vida la monja pudo ver difundida la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Los que un día habían criticado las visiones se convirtieron en sus principales difusores.

Santa Margarita María de Alacoque murió a los 43 años de edad el 17 de octubre de 1690. Fue canonizada el 13 de mayo de 1920 por el Papa Benedicto XV. Sus restos reposan bajo el altar de la capilla de Paray-le-Monial.