Boletín de Comunicación Parroquial de Semana Santa

marzo 26, 2018

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Horarios

Ermita del Salvador

    • Lunes Santo. Misa a las 20:00
    • Martes Santo. Misa a las 20:00

  • Miércoles Santo.
    • Misa a las 19:00
    • A continuación, Celebración del Sacramento de la Penitencia
  • Jueves Santo
    • Via Crucis a las 22:00
  • Domingo de Resurrección. Misa a las 12:30

Ermita del Campolivar

  • Jueves Santo
    • Misa de la Cena del Señor a las 18;30
    • Turnos de Vela ante el Monumento de 19:30 a 21:00
  • Viernes Santo
    • Turnos de Vela ante el Monumento
    • Santos Oficios de la Muerte del Señor a las 17:00
  • Sabado Santo
    • Vigilia Pascual a las 19:00. Sufragio María Teresa Gallego
  • Domingo de Resurrección
    • Misa de Resurrección a las 11:30

Templo de las Carmelitas

  • Jueves Santo
    • Misa de la Cena del Señor a las 20:00
    • Turnos de Vela ante el Monumento de 21:00 a 24:00
  • Viernes Santo
    • Turnos de Vela ante el Monumento
    • Santos Oficios de la Muerte del Señor a las 18:15
  • Sabado Santo
    • Vigilia Pascual a las 20:15.
  • Domingo de Resurrección
    • Misa de Resurrección a las 10:30
    • Misa de Resurrección a las 20:00 Sufragio Margarita Álvarez  Dauden

Procesiones

  • Viernes Santo. A las 20:00,  Santo Entierro. Imágenes Virgen de los Dolores, Cristo de la Paz y el Santo Sepulcro
  • Domingo de Resurrección. A las 10:00, El Encuentro. Imágenes del Salvador y de la Virgen del Rosario

LA CRUZ SIGNO DEL AMOR

La cruz es el signo y el símbolo del gran amor de Dios por la humanidad. Usted, hermano, no podría  disfrutar hoy de libertad en su conciencia de toda culpa y pecado, si Cristo no hubiese entregado su
vida en la cruz.

En la cruz se realizó el acto más escandaloso del ser humano y el más sublime de Dios. Escándalo es que en nombre de la religión se torture y asesine a un hombre inocente, que sea vendido por su discípulo, que se le presente como un delincuente y se haga mofa de él, que habiendo vivido haciendo el bien a todos se le pague con la muerte, escándalo es que él nos enseñase
el amor y el perdón mas nosotros le enviamos a la cruz del monte Calvario.
El sacrificio de la cruz es la acción más sublime salida del mismo corazón de Dios: nos ama de una manera tan plena que no trepidó en entregar a su propio Hijo, para poder salvarlos de la perdición de la carne, el pecado y Satanás (San Juan 3:16). El Hijo nos ama tanto como el Padre.
Jesús nos reconcilió con Dios al morir en vez de nosotros en la cruz. Siendo todavía pecadores, sin esperar que fuésemos santos, él murió por nosotros. En esto se demuestra el gran amor de Dios
por los seres humanos: que no nos rechaza por ser pecadores, sino que convive con los hombres, se mezcla con ellos, trabaja, como y ríe junto a ellos, llora en el sepulcro de su amigo, es paciente con sus discípulos, en fin se compromete con su creación.
Por el derramamiento de su sangre en la cruz, fuimos hechos justos, lo cual nos
salvará de la ira de Dios al final de nuestra vida y en el fin del mundo.
El Condenado nos salvó de la condenación que había sobre nosotros a causa de nuestra mala conducta. El Resucitado nos salvó de la muerte eterna al resucitarnos a una nueva vida en el Reino de Dios y nos resucitará un día corporalmente del sepulcro para llevarnos definitivamente
a la presencia de Dios.
La reconciliación del hombre y la mujer con Dios, es otra obra de Jesucristo
en el madero. ¿No es acaso glorioso el mensaje de la cruz?

Reflexión del Evangelio

Ni el poder de Roma ni las autoridades del Templo pudieron soportar la novedad de Jesús. Su manera de entender y de vivir a Dios era peligrosa. No defendía el imperio de Tiberio, llamaba a todos a buscar el reino de Dios y su justicia. No le importaba romper la ley del sábado ni las tradiciones religiosas, solo le preocupaba aliviar el sufrimiento de las gentes enfermas y desnutridas de Galilea.
No se lo perdonaron. Se identificaba demasiado con las víctimas inocentes del imperio y con los olvidados por la religión del templo. Ejecutado sin piedad en una cruz, en él se nos revela ahora Dios, identificado para siempre con todas las víctimas inocentes de la historia. Al grito de todos ellos se une ahora el grito de dolor del mismo Dios.
En ese rostro desfigurado de Jesús Crucificado se nos revela un Dios sorprendente, que rompe  nuestras imágenes convencionales de Dios y pone en cuestión toda práctica religiosa que pretenda dar culto a Dios olvidando el drama de un mundo donde se sigue crucificando a los más débiles e indefensos.
Si Dios ha muerto identificado con las víctimas, su crucifixión se convierte en un desafío inquietante para los seguidores de Jesús. No podemos separar a Dios del sufrimiento de los inocentes. No podemos adorar a Jesús en la Cruz y vivir de espaldas al sufrimiento de tantos seres humanos destruidos por el hambre, las guerras, la miseria…
Dios nos sigue apelando desde los crucificados de nuestros días. No nos está permitido seguir viviendo como espectadores de ese sufrimiento inmenso alimentando una ingenua ilusión de inocencia. Nos hemos de rebelar contra esa cultura del olvido, que nos permite aislarnos de los crucificados desplazando el sufrimiento injusto que hay en el mundo hacia una “lejanía” donde desaparece todo clamor, gemido o llanto.
No nos podemos encerrar en nuestra “sociedad del bienestar”, ignorando a esa otra “sociedad del malestar” en la que millones de seres humanos nacen solo para extinguirse a los pocos años de una vida que solo ha sido muerte. No es humano ni cristiano instalarnos en la seguridad olvidando a quienes solo conocen una vida insegura y amenazada.
Cuando los cristianos levantamos nuestros ojos hasta el rostro de Jesús Crucificado, contemplamos el amor insondable de Dios, entregado hasta la muerte por nuestra salvación. Si lo miramos más detenidamente, pronto descubrimos en ese rostro el de tantos otros crucificados que, lejos o cerca de nosotros, están reclamando nuestro amor solidario y compasivo.

Avisos Parroquiales

Celebración del Sacramento de la Penitencia:

El miércoles 28 de marzo después de la Misa de las 7 de la tarde en la Parroquia del Salvador.

Turnos de Vela ante el Monumento:

Acompañemos al Señor en su entrega de amor. Jueves Santo después de los Oficios y Viernes Santo antes de los Oficios

Rezo del Vía Crucis:

El  Jueves Santo, 29 de marzo, a las 10 de la noche, en la plaza de la Ermita del Salvador.