18 de marzo. V Domingo de Cuaresma

marzo 17, 2018

Templo de las Carmelitas

  • 10:30 Misa
  • 20:00 Misa vespertina Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María. Sufragio Margarita Álvarez Dauden

Ermita de Campolivar

  • 11.30 Misa
  • 19:00 Misa vespertina Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María

Ermita del Salvador

  • 12:30 Misa

Avisos parroquiales

Solemnidad de San José. 19 de marzo

Es fiesta de precepto

 

Catequesis de Comunión. 2 curso

Martes 20 de marzo. Celebración del perdón a las 17:15 en la Ermita del Salvador

Vía Crucis

Viernes 19:30 en la Ermita del Salvador

Primera lectura

Lectura del profeta Jeremías (31,31-34):
Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva.
No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor –oráculo del Señor–. Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días –oráculo del Señor–: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: “Reconoce al Señor.” Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande –oráculo del Señor–, cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados
.Palabra de Dios

Salmo

Sal 50

R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (5,7-9):

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando es su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

Palabra de Dios

Evangelio

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (12,20-33):

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, quisiéramos ver a Jesús.»
Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.
Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este. mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará. Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.»
Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.»
La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.
Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.»
Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

Palabra del Señor

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Si queremos avanzar correctamente en el camino de la vida, es necesario tener en cuenta que, ir dando pasos no será fácil; posiblemente haya momentos de angustia o cansancio, caídas; incluso se presentarán caminos más sencillos, pero no necesariamente son los mejores o son caminos que no tienen salida. A imagen de este caminar por la vida, vamos a descubrir bajo la luz del Espíritu Santo, cuáles son los pasos que debemos dar para avanzar en el camino del conocimiento de Jesús, el cual, si es bien recorrido, nos hará fecundos y traerá alegría a nuestra vida, pues con cada paso que demos, se inflamará nuestro corazón de amor por Él.

A ejemplo de estos griegos que habían llegado a Jerusalén, debemos de dar el primer paso, el de querer conocerlo y decirle: “Señor, queremos verte, queremos conocerte, pues nadie ama lo desconocido”, como nos enseña san Agustín. Por otra parte, para que se dé un verdadero conocimiento, basta con dar el paso de la renuncia, es él más difícil pues implica morir a nosotros mismos, a nuestros prejuicios, ideas, opiniones, creencias de lo que es Dios, y dejar que realmente sea Dios quien toque nuestra vida, no según nuestros esquemas, sino según su santa voluntad. Hay que pedir, recordando que a aquél que pide se le dará y a aquél que busca encontrará (Mateo 7, 8)

Finalmente, para conocer a Jesús después de haber dado el paso de la búsqueda, del querer conocerlo y el de renunciar a uno mismo, hay que dar el paso de la fe, reconociendo que Jesucristo, ha venido al mundo y ha muerto por amor a cada uno de sus hijos.

Cada uno de nosotros está en camino. Pensemos en esto: los Apóstoles, los predicadores, los primeros, tenían necesidad de hacer comprender que Dios ha amado, ha elegido, ha amado a su pueblo en camino, siempre.
(Papa Francisco, 11 de mayo de 2017)