22 de mayo Lunes VI de Pascua. Santa Joaquina Vedruna

Evangelio

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho». (Jn  5,26—16,4 )

Santa Joaquina Vedruna

Nació en Barcelona en 1773 en el seno de una familia católica y, desde muy niña, tuvo mucha devoción al Niño Jesús. Sintió deseo de ser religiosa carmelita, pero se casó a los 26 años con un rico hacendano. Vivió 16 años con su esposo y Dios le regaló ocho hijos. Cuando Napoleón invadió España, su marido se fue al ejército a defender la patria. Cierto día, Joaquina escuchó una voz que le advertía que quedaría viuda. Así fue y, desde entonces, se dedicó a ayudar a los pobres y enfermos durante diez años. Cuando quedó libre de toda responsabilidad hogareña, cumplió su deseo de cuando era niña: ser religiosa. Con 47 años fundó la Comunidad de las hermanas Carmelitas de la Caridad.